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Octubre 2004 - Día 18 - Soria - Quintanar de la Sierra |
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¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por
donde traza el Duero
su
curva de ballesta
en
torno a Soria, obscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy
siento por vosotros, en el fondo
del
corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!...
Antonio Machado |
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No tuvimos tanta suerte como Machado. El camping Fuente de la Teja
desmerece mucho de la belleza indudable de Soria. Las instalaciones
están sucias. Suponemos que no les compensa mantenerlas para los
pocos clientes que tienen en esta época. La ubicación, encerrado entre
una carretera y el ferrocarril, inmerecida para Soria. Además, lo que
no nos había ocurrido en ningún otro camping ni nos ocurrirá en los
que nos quedan por visitar: la potencia de la corriente eléctrica no
soporta nuestro pequeño calentador. Y no está esta tierra para bromear
con el frío. La actitud del encargado: "eso es lo que hay", no nos
deja mucha elección. En toda la provincia solo hay otro camping
abierto, en El Royo, pero nos queda a desmano de las rutas que tenemos
en mente. |
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Antes de nuestro viaje había contactado con nosotros otro micolistero,
Chepe, de Canicosa de la Sierra, en Burgos, ofreciéndonos el
acompañarle a la exposición de San Leonardo de Yagüe. No teníamos ni
idea de donde estaba Canicosa ni si quedaba lejos, pero, al mirar el
mapa vemos que está muy cerca de San Leonardo de Yagüe, y que también
cerca, en Quintanar de la Sierra, hay un camping abierto. Llamamos y
nos atiende el encargado, Javier, que nos promete que no vamos a tener
ningún problema con la luz. |
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Así conocemos el camping
Arlanza, de Quintanar de la Sierra, y su encargado, Javier, que
nos va a dar un trato más que humano: familiar. Javier es soriano, de
Duruelo de la Sierra, aunque pronto vamos a comprobar que por aquí más
que sorianos y burgaleses lo que hay son serranos. Estos pueblos están
hermanados ancestralmente. Gracias, Javier, por tus obsequios y por
tus charlas tan amenas. |
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Entrada al camping... |
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... su mayor encanto. El Río Arlanza, que nace uno o dos kilómetros
más arriba y atraviesa el camping a todo lo largo. |
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Bellos y conjuntados puentecillos permiten atravesar el camping de una
orilla a otra del río. |
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Las instalaciones, que incluyen bien acondicionados bungalows y un
cómodo salón social, son limpias y agradables. |
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Dianora y Demetrio disfrutando con sus máquinas fotográficas. |
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Los arrendajos nos saludan por las mañanas. |
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En el camping tenemos un surtido de setas que nos permite acudir a la
exposición de San Leonardo con bastantes ejemplares. En las fotos:
Suillus luteus y Macrolepiota sp. |
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Lycoperdon perlatum en el momento de su floración, y el hábitat
predominante, Pinus sylvestris. |
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De todas formas, la cierta abundancia en el camping se debe a los
riegos del césped, ya que la zona está aún muy baja en especies. La
prueba es que hubo de suspenderse por primera vez en su historia la
exposición en Soria incluida en las XIV Jornadas. |
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Y un par de vistas de Quintanar de la Sierra. Todos estos pueblos
están perfectamente incrustados en el paisaje, marcado
predominantemente por una masa de Pinus sylvestris que se
extiende como un mar verde. |
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Y, como sabíamos que este es el pueblo de otro micolistero, Nino
Santamaría, nos encaminamos a su casa para presentarnos y saludarle.
Así tenemos el placer de descubrir y contemplar su maravillosa colección de
dibujos de especies micológicas. Ojalá algún día se anime a
publicarla. Y gracias por tu atención, Nino. |
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