Página personal de Demetrio José Merino Alcántara

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Octubre 2004 - Día 21 - Cabrejas del Pinar - Matamala de Almazán - Berlanga de Duero - Rello - Gormaz - Cañón del Río Lobos

 

Javier, el encargado del camping, nos ha hablado de diferentes sitios relacionados con la micología dentro de la provincia de Soria, y hoy decidimos dedicar el día a visitar parte de ellos y zonas turísticas colindantes. Nuestra primera parada va a ser en Cabrejas del Pinar, en la empresa Wild Fungi, S.A., propietaria de la marca Elfos, donde nos atienden muy amablemente, nos muestran sus instalaciones y nos obsequian con sus catálogos.

 

 

Aquí sus datos y su página web: Wild Fungi, S.A. - Pol. la Nava - Cabrejas del Pinar 42146 (Soria) - Telef. 975 37 31 36  http://www.elfos-fungi.com/index.html. Con estos bellísimos envases, comercializa diferentes productos derivados de setas.

 

 

Nos hablan que uno de sus socios es de Jaén, y eso nos hace recordar que cuando éramos los gestores de la página web de la Asociación Micológica Lactarius, alguien nos envió un correo sobre productos micológicos que derivamos al presidente. Luego, al llegar a casa, comprobamos que efectivamente había sido el socio de Jaén de esta empresa. Así también comprendemos otros de sus productos, estos aceites aromatizados con trufas y boletus.

 

 

Seguimos hacia Matamala de Almazán, pasando por este precioso puente romano sobre el río Fuentepinilla, a la entrada del pueblo que tiene el mismo nombre que el río.

 

 

Y en Matamala vamos a visitar el Centro de la Naturaleza Río Izana, donde nos atiende muy amablemente Elena Soria, que luego nos presentará a Teresa. Gracias por vuestras atenciones.

 

 

El edificio que lo alberga, antiguas escuelas, es bello y original.

 

 

La reja de entrada demuestra la actividad micológica de su interior.

 

 

Y la decoración interior también abunda en temas micológicos.

 

 

Otra de sus actividades ha sido elaborar y desarrollar el proyecto Life-Myas, modelo de gestión sostenible de los recursos micológicos, cofinanciado por los organismos locales, autonómicos y europeos. Para mayor información, puede verse su página http://www.myas.info

 

 

Allí se ubica también la Asociación de Guías Micológicos y se dan cursos, tanto de Iniciación a la Micología, como de Guía Micológico. También hay un laboratorio para determinar las especies que se les presenten.

 

 

Y también se ubica el Guarderío Micológico de la comarca de Pinares Llanos, situada al sur de Soria, y en la que se precisa permiso para la recolección de setas

 

 

Y aún hay más, este precioso CD de iniciación a la micología para niños, del que tuvimos la suerte de hacernos de forma gratuita porque fue regalado con un diario de la zona uno de los días que estuvimos por allí. Una demo y la forma de adquisición puede verse en la página web antes citada: http://www.myas.info

 

 

Y ya continuamos nuestro viaje haciendo algo de turismo por el sur de la Provincia de Soria, tan distinto de la zona donde estamos alojados. Así, nos encontramos con Berlanga de Duero, villa donada al Cid por Alfonso VI tras su conquista a los árabes, y en cuyos campos los Condes de Carrión afrentarían a las hijas del Cid. De su glorioso pasado vemos aquí su castillo...

 

 

... y la ruina de otro de sus monumentos arquitectónicos.

 

 

Y siguiendo la ruta, encontramos el indicador hacia este pueblo, Andaluz, y cerca de él otro con toponimia sureña, Torreandaluz. Hemos leído que estas tierras, tras su conquista a los árabes, fueron repobladas con mozárabes de Al'Andalus, de donde probablemente vengan estos nombres. Luego, cuando Fernando III, llamado el Santo, conquistó las tierras de Jaén, Córdoba y Sevilla, las repobló con sorianos. No hemos dado vueltas los andaluces...

 

 

Y llegamos a unos de los pueblos para mí más encantadores de la Provincia de Soria, Rello. La primera vez que lo visité fue a principios de los años 70 del siglo pasado y, en aquella época, tenías la sensación de que solo habían avanzado unos minutos desde la Edad Media. De hecho creo recordar que la carretera de acceso no estaba ni asfaltada. Hoy, además del asfalto, tienen televisión.

 

 

Rello, aunque ahora ya algo deterioradas, conserva todas sus murallas y puertas medievales, y el pueblo está encerrado en su recinto.

 

 

 

 

 

Pese al frío, es agradable pasear por sus adarves.

 

 

Y desde ellos, contemplar el desértico páramo soriano, en este caso solo forestado en la ribera del río Escalote con Populus nigra.

 

 

La iglesia parroquial, sencilla, pero perfectamente encajada en el conjunto.

 

 

Y más vistas de sus encantadoras calles.

 

 

Y por último, recordamos una anécdota que nos ha contado Javier, el del camping, de que cuando era pequeño, para aprender ortografía, le hacían estudiar la frase: "El royo de Rello es de yerro" ¡Cuánto sufrimiento habrá sujetado este yerro, antes bombarda!

 

 

Y en el camino de regreso, nos encontramos con esta mole, el castillo de Gormaz. En sus laderas recuerdo haber cogido setas de cardo, Pleurotus eryngii, hace años.

 

 

En palabras del catedrático Luis Díez del Corral, "Nada hay ni hubo en la Europa del siglo X que de lejos pudiera compararse con Gormaz"

 

 

Desde sus murallas se domina una gran parte de la provincia. En primer plano, el pueblo de Gormaz, en la falda del castillo.

 

 

Una imagen más cercana del pueblo, que hoy cuenta con una veintena de habitantes. Normalmente las casas de los pueblos de los alrededores son de adobe, pero aquí de piedra. Pobre castillo.

 

 

Otra vista desde su murallas. El río Duero hace una curva a la derecha de la imagen y casi sirve de foso a dos terceras partes del castillo.

 

 

Y, dejando a un lado El Burgo de Osma, llegamos al Cañón del Río Lobos. Este cañón se extiende a lo largo de 25 km., desde Ucero hasta Hontoria del Pinar, ya en Burgos.

 

 

La entrada del cañón está protegida por el castillo de Ucero. Esta, junto con la de Jaén, debe ser la provincia con más obras de defensa medievales. Razón es que ambas fueron frontera durante casi tres siglos, aunque en época distinta.

 

 

La vegetación acuífera del río, en el lugar donde ya cambia de nombre de Lobos a Ucero, es majestuosa. Justo a nuestros pies, y cerca del río, hay una cueva que empecé a explorar hace ya la tira de años, de la que nace el río Ucero.

 

 

Dos vistas generales del cañón. Un río de chopos, (problablemente híbridos entre Populus nigra y P. deltoides), es la vegetación de ribera predominante.

 

 

Hasta aquí se puede llegar en coche. Luego hay que andar un par de kilómetros hasta la ermita.

 

 

Las paredes calizas del cañón están bellamente erosionadas por el agua y los elementos.

 

 

Bucólico lugar.

 

 

Y por fin, la ermita románica de San Bartolomé, erigida por los Templarios. El día de la romería, hace años, era impresionante ver a los romeros de los pueblos de los alrededores, ataviados con trajes típicos, y a lomos de recuas, ir acudiendo desde todos los puntos cardinales del cañón. Nunca he pasado desde este punto hacia Hontoria. Creo que habrá que repetir para hacerlo.

 

 

El tronco muerto de este impresionante olmo, que hoy parece un guardián templario de la ermita, no hace muchos años estaba revestido de la frondosa vegetación de estos árboles. También debió llegar aquí la grafiosis, enfermedad producida por el hongo Ceratocystis ulmi (¿Nos ordenarán también las leyes que lo llevemos en cesta para que vaya esporulando por el campo?) Je, je.

 

 

Y frente a la ermita, la Cueva Grande.

 

 

Oquedad impresionante por la altura de su boca, aunque de muy poca profundidad.

 

 

Desde una pequeña ventana que hay en la cueva, se obtienen bellas imágenes de la ermita.

 

 

Y ya de regreso a Quintanar, subimos la Cuesta de la Galiana, que nos lleva, con sus cerradísimas curvas, desde el cauce del río hasta lo alto de las paredes del cañón. Allí encontramos este mirador dedicado al buitre leonado, Gyps fulvus.

 

 

Y desde él, estas bellas vistas del río de agua y vegetación.

 

 

Y que maravilloso ver volar a los buitres por debajo de donde nos situamos. Resulta emocionante ver como se van recuperando especies que fobias incomprensibles de los humanos pusieron al borde de la extinción.