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JUAN ESLAVA GALÁN
Arjona (Jaén) 1948...
ENFRENTE DEL TORO ESTÁ
EL TESORO
De su
libro: LEYENDAS DE LOS CASTILLOS DE JAÉN
Empotrada en el muro de una
apartada estancia del castillo de Santa Catalina (el castillo de Jaén) había
una piedra que representaba una cabeza de toro labrada con mucho primor por
los antiguos y, debajo de ella, medio desgastadas sus palabras por los
siglos, una cartela que decía:
“Enfrentedel toroestáeltesoro”
En casi todos los castillos
del reino de Jaén existe la tradición de que hay tesoros escondidos. Un rey
moro escondió su capa de pedrería en alguno de ellos antes de la llegada de
los cristianos y ahora no se sabe que rey fue ni qué castillo. Los paleños
dicen que en el de Toya. Los de Cazorla que en el suyo. Los de Cabra
fatigaron todo un monte en busca de la ganancia. Los de Villanueva
barrenaron medio castillo de Arenas sin encontrar nada. Vaya usted a saber
donde está el tesoro si es que lo hubo. En casi todos los castillos de estas
tierras hay huellas de cavas y pozos hechos por anónimas manos codiciosas.
Mucha gente que conocía la
leyenda, la cabeza del toro y la inscripción, iba con picos y palas y
llenaba con los ruidos de sus labores la ruinosa soledad del castillo. El
suelo bajaba de nivel, los escombros no tenían reposo, se removía la tierra
una y otra vez frente a la cabeza del toro a diferentes distancias y todo
resultaba infructuoso: no aparecía nada de valor.
Un hombre que había estado
cavando largas horas con los mismos resultados que sus antecesores pensó
abandonar su labor y resignarse en su pobreza, pero antes quiso hacer
justicia de aquel engaño manifiesto: se fue para la cabeza del toro y
descargó con fuerza el pico sobre la testuz de piedra. Se rompió la
escultura, que resultó ser hueca, y por el agujero resultante brotó un
tintineante chorro de monedas de plata. Resultó ser verdad lo que decía la
inscripción porque el tesoro estaba en la frente del toro.
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