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JUAN ESLAVA GALÁN
Arjona (Jaén) 1948...
LOS CARVAJALES DE LA
PEÑA DE MARTOS
De su
libro: LEYENDAS DE LOS CASTILLOS DE JAÉN
En una espaciosa sala cuyos
muros adornaban tapices de mucho precio, cenaba el rey que lleva cetro de
oro rodeado de sus cortesanos. Alguien le preguntó que a donde movería la
corte. A Jaén, contesto el rey, y vendrá también la reina.
De Jaén salieron para
Alcaudete, famoso castillo del moro. Todavía no se había apeado el rey del
caballo cuando fueron a darle queja de dos hidalgos. Pedía justicia un
hombre pobremente vestido y calzado de abarcas. Te pido justicia, rey, de
Don Pedro Carvajal y de su hermano Alfonso que andan robando las cosechas y
abusando de las mujeres de los pobres y llevándose nuestra cebada sin
pagarla.
El rey prometió justicia.
Mandó pregonar una recompensa por todo el reino para quien entregase a los
Carvajales o diese razón de ellos. Estaban los hermanos comprando armas en
una espadería de Medina del Campo cuando el Almirante de Castilla cayó sobre
ellos con hombres armados y los hizo presos.
Venía el rey por Martos cuando
condujeron a los prisioneros a su presencia. El rey no quiso prestar oídos a
las protestas de inocencia que hacían. Mandó que el verdugo les cortase los
pies y las manos y que desde lo alto de la Peña de Martos los despeñaran
metidos en una jaula de hierro que tenía por dentro remaches afilados. Antes
de que se cumpliese la pena, el menor de los hermanos increpó al rey: “¿Por
qué nos haces esto, rey?. Te emplazo para que dentro de un mes comparezcas
ante la justicia divina para dar cuentas de este atropello".
Se cumplían los treinta días y
estaba el rey en Jaén. Ya había olvidado a los Carvajales. Después de
almorzar copiosamente se echó a dormir la siesta, pues era verano. Pasaron
las horas y no se levantaba el rey. Un mayordomo entró a donde dormía y se
lo encontró muerto sobre el lecho. Por este motivo el rey Fernando IV es
llamado “El Emplazado”. Murió en el año 1312, a los veinticuatro años de
edad.
En el lugar donde cayeron los
Carvajales se levanta hoy una cruz de piedra a la que llaman la Cruz del
Lloro.
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